Me encanta. Sí, ese cinismo, ese voluptuoso gesto que haces para mandarlo todo a tomar por saco. Tú lo llamas ideologías, yo lo llamo ganas de pelea, de querer imponer lo que tú crees que es verdad sobre lo que yo creo que es verdad. La única diferencia entre ambos es que tú colonizas mi mente y me obligas a pensar que todo tú eres correcto, mientras que mis pensamientos no son más que falacias mal fundadas. Te diriges a mí, informado por internet (GRAN FUENTE FIABLE DE INFORMACIÓN) y mientras cambias tu tono de voz a uno irónico, sarcástico, y fabulosamente triste (a mi entender) rebates mis argumentos que yo jamás te di mientras te autoconvences de que todo lo que tú dices es absolutamente cierto. Contradictorio, todo esto es contradictorio. Hablas de libertad mientras pisas mis visiones. Odio esa anárquica manera en la que te riges, dejando que te cambien lo que piensas. Convencido de que cada vez la verdad es una.
Me sonríes, y la abrazas. ¿Qué quieres que te diga? Yo también se abrazar, yo también se defenderme ofendiendo. Pero no lo hago. Otra diferencia entre tú y yo. Yo soy civilizada. Y tú, un mono.
Ibas para mono, y te quedaste en hombre.
jueves, 19 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)