martes, 29 de diciembre de 2009

Cartas para Ana 1

Querida Ana:

Anoche hablé con la abuelita. La llamé, me apetecía hablar con ella. Hacía mucho que no la veía. Al llamarla, ella vino a mí como si supiese que la iba a llamar, me sentí reconfortada. La miré de arriba a bajo, analizándola. Llevaba el pelo cardado, rubio, como siempre lo solía llevar. No iba en silla de ruedas, sus piernas adquirían el tono carnoso que todos tienen, y no aquel tono negruzco que las varices le ocasionaban. Estaba más sana que la última vez que la vi, postrada en la cama. ¡Que alegre la vi!
En sus ojos se reflejaba un brillo natural, vital, especial, que hacía sentirme mejor, me tranquilizaba. Le acaricié la cara y le di un beso en la mejilla, tan inocente como los que le daba la última vez que la vi. Repito de nuevo, postrada en la cama. Ella abrió los brazos y me acogió en ellos. Fue como ser de nuevo una niña. La echaba de menos. Me cogió de la mano, y me llevó a su despensa. Quería que cogiese merienda... ¡Y qué de cosas buenas había en aquella despensa! Meterme era como volver atrás en el tiempo. Respié el aire envejecido de aquella despensa y acaricié las grietas de la puerta. Notaba en mi espalda su mirada fija, y sabía que sonreía.
Fuimos al salón, y ella se sentó en su mecedora. Yo en aquel sofá en el que tantas veces saltamos, reimos, fuimos niñas. Metí las piernas bajo la mesa, donde tenía esa típica estufa que tienen todas las señoras mayores. El calor era mucho más reconfortante que el de los radiadores de mi casa.
Le pregunté por su nueva vida, pero ella no hablaba. Negaba con la cabeza y la movía indicándome que yo hablase. Y hablé.
Miraba al cielo estrellado, al punto de luz más brillante de todos. Quería asegurarme de que seguía escuchándome.
Hacía tiempo que no rezaba, ¿sabes Ana? Yo se que tú lo haces todos los días. Y se que hablas con los abuelitos constantemente. Lo se, porque te lo veo en la cara, en el semblante sereno, en el rostro conforme. Ella te cuenta cómo es todo aquello. Y yo solo hablé, no tuve ocasión de escuchar, pero aún así fue reconfortante.
¿Sabes qué es lo más curioso? Cuando hablaba y necesitaba una respuesta, miraba a la estrella y una corriente de aire me acariciaba la cara, el cuello, mecía mi pelo y hacía que este me hiciese cosquillas en la nariz. Como ella hacía conmigo de pequeña. Se que el abuelito está con ella, pero está muy ocupado para hablar.
Le mandé recuerdos vuestros, aunque se que hablarás con ella esta noche. Yo me quedé sin fuerzas.
Ojalá allá donde esté haya correo. Me gustaría mandarle una carta. Igual, cuando yo suba, puede hacerme un hueco con ella, o por lo menos guardarle un sitio cómodo para mi mamá.
Se me hizo muy dificil su marcha, pero quedé a gusto por que supe que tras tantos años de sufrir porque el abuelito se había ido de casa, ella por fin lo había encontrado, y se había ido a vivir con él. Mis padres me dijeron que no la volvería a ver. Pero yo estoy buscando su dirección en las guías telefónicas. Es extraño, nunca encuentro su nombre, y llevo ya siete años buscándola. Se que la encontraré, está escondida, en alguna parte. Seguro que está jugando conmigo al escondite.. ¿Me ayudarás a encontrarla, Ana? Sí, seguro que sí, tú también la querías mucho.

Un nuevo comienzo

Hoy comienza:

"Cartas para Ana."

Nuevo método de diario personal.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Prohibición, racionalidad, y otros cuentos chinos

En mi instituto está prohibido cualquier muestra de creatividad.
Está prohibido el uso de mp3,mp4,iPod, en cualquier lugar del recinto. Prohibido disfrutar del arte acústico mientras caminas detenidamente hacia el patio, o cuando te encaminas a clase. Amarga la jornada el no tener melodía.
Prohibido hacer fotografías. Y prohibido capturar en instantáneas los reflejos del subconsciente, y decir con imágenes lo que se siente.
Prohibido gritar, correr, saltar, por los pasillos. Prohibido demostrar que estás llena de energía, de felicidad, y que quieres decirlo a diestro y siniestro, que estás rabiosa de amor, de ganas de vivir. Porque, ¡señores!, hay que madurar. Y entonces me pregunto ¿Qué es madurar? ¿Es dejar de expresar sentimientos? ¿O de sentirlos? ¿Es dejar de querer compartir con el mundo tu felicidad, dar a entender que estás alegre,enamorada, o lo que sea? ¿Madurar es olvidar que somos personas que sienten, que sufren, que aman? ¿Es quitar del medio a ese pequeño niño que sigue en ti, para decir "eh! que no siento, soy maduro!!"? Dicen que es actuar racionalmente. Y a la vez, actuar por tus sentimientos.

Entonces yo me digo... ¿A caso en los sentimientos no reina la locura? No existe racionalidad en lo que sentimos. No existe un resquicio de salud mental en el amor, en la tristeza, irracionales, ¡todos irracionales! Porque al final, solo somos unos jodidos animales que se creen el centro del universo. Animales racionales. ¡Y una mierda! Que le hablen de racionalidad al forofo loco que se encuentra saltando de júvilo en un concierto de su grupo favorito. O al hincha que irradia euforia al ver a su equipo ganar. Racionalidad dicen...


Aquí lo que impera es el serenarse, ser serios, copias, jodidas copias, una tras otra. Nada de creatividad, de innovación. No escribas, no leas, no cantes, no escuches. Atiende a lo que tus profesores te dicen, alienate con ellos. Una jodida máquina. Pero las máquinas no son racionales. Ni los humanos tampoco. somos un jodido fruto de una jodida sociedad.

¿Qué nos diferencia de un perro? Hay muchas respuestas, de las cuales el 99'99% de ellas ponen al ser humano como un ser superior al perro. Claro. Pero, ¿quién coño se está cargando el clima? Ah, los humanos. Seres superiores. Superiormente imbéciles.

¿Y todo esto por qué venía? Ah sí, porque me reprimen mi vena creativa.

jueves, 19 de noviembre de 2009

buf

Me encanta. Sí, ese cinismo, ese voluptuoso gesto que haces para mandarlo todo a tomar por saco. Tú lo llamas ideologías, yo lo llamo ganas de pelea, de querer imponer lo que tú crees que es verdad sobre lo que yo creo que es verdad. La única diferencia entre ambos es que tú colonizas mi mente y me obligas a pensar que todo tú eres correcto, mientras que mis pensamientos no son más que falacias mal fundadas. Te diriges a mí, informado por internet (GRAN FUENTE FIABLE DE INFORMACIÓN) y mientras cambias tu tono de voz a uno irónico, sarcástico, y fabulosamente triste (a mi entender) rebates mis argumentos que yo jamás te di mientras te autoconvences de que todo lo que tú dices es absolutamente cierto. Contradictorio, todo esto es contradictorio. Hablas de libertad mientras pisas mis visiones. Odio esa anárquica manera en la que te riges, dejando que te cambien lo que piensas. Convencido de que cada vez la verdad es una.
Me sonríes, y la abrazas. ¿Qué quieres que te diga? Yo también se abrazar, yo también se defenderme ofendiendo. Pero no lo hago. Otra diferencia entre tú y yo. Yo soy civilizada. Y tú, un mono.

Ibas para mono, y te quedaste en
hombre.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Lo peor que jamás te puede pasar. Que tu mejor amiga se enamore. Pasa de ser tu mejor amiga a tu mejor amiga a media jornada. Por que mejores amigas solo hay una, o como mucho dos, si tienes dos lugares donde vives algún tiempo (o tres)
Y cuando eso pasa, ahi estás tú, sin entender muy bien la situación, rodeada de gente que en realidad son tus amigos, pero hay un sitio que está vacío. El de tu amiga, que está dándose el lote con su novio. Y cuando están con todos pero hablando entre ellos, no vas a ser tú la que vaya a molestar, porque claro... ¡Es tu mejor amiga!
Y entonces, cuando los ves caminar delante con las manos cogiditas, tan tiernos, te haces la pregunta ... ¿Por qué tú no? Es sencillo. Todas las parejas tienen sujetavelas, y tú, como buena mejor amiga, eres la mejor. Razón divina para no tener novio.
Lo mejor es la frase de ánimo. Si estar sola tampoco es tan malo... ¡Claro! Cómo se nota que ellas ya no tienen envidia de las parejas que pasan por su lado. Ahora son las del bando contrario, las que dan envidia. Además, cuando te sueltan el bombazo, la frase célebre, la palabra sola te suele doler como si un cuchillo con espinas se te clavase poco a poco en el estómago y en diagonal. Dándose vueltas. Una sensación tan agradable que ni vomitar quitaría la angustia.
Tu amiga te dice: No importa que esté con él, puedes venir conmigo cuando quieras. Pero ¡ojo! no vayas a ir cuando estén en un momento romántico... Eso reduce el tiempo de estar con ella a.... ¿cinco minutos? Creo que me he excedido, tal vez uno, el que compartís para acompañaros mútuamente a casa porque el novio vive en dirección contraria y está demasiado cansado para acompañar a su cariñín... ¡ohh! pobre de ti. Qué pocas veces ocurre...
Y a todo eso se le suma el hecho de que en el momento en el que una comienza a tontear, todas tus amigas tienen con quién tontear. Y en cuanto una se lanza, las demás de pronto también. Y acabas rodeadas de parejas babeándose la cara. ¡¡Y luego te preguntas por qué coño te marchas cabreada!! Dices... "estaba sola" Ellos te lo niegan. ¡¡¡¡Estabas con ellos!!!! No te jode... Pero ellos estaban demasiado ocupados buscándose diamantes entre los dientes como para entablar una mísera conversación.
Pasas de amiga a fantasma en menos que canta un gallo. Entonces, pasas a odiar al gallo. Sin embargo sigues cantando en las verbenas a grito pelao que el amor es lo mejor. Ayy, inocente. El amor es un invento del corte inglés, como los billetes de 500€

miércoles, 6 de mayo de 2009

Dicen que el ser humano es libre. Pero libre.. ¿de qué? No, nunca lo es. Nunca lo será. Se mantendrá atado a sus pequeñas complicaciones. Mentiras, contradicciónes, elecciones, desastres, responsabilidades. Nadie es libre, por mucho que se quiera demostrar. Un pájaro, es libre. O tal vez no. ¡Qué se yo!
Lo más duro es dejar de ser libre obligados. Obligados incluso por nosotros mismos. ¿qué se yo del mundo? ¿De los problemas reales? Es verdad, no se nada. Solo lo que yo quiero saber. Un cerdo satisfecho. No, no estoy satisfecha. Yo no soy libre. Me ato. ¿Por qué? No lo se. Me ato a recuerdos. A sensaciones. Me ato a personas que jamás querran lo mismo. Me ato a decisiones. A causas perdidas. Imposible me pusieron de apellido. Felicidad casi fue mi nombre.
Tengo los vicios justos, pero no los amores justos. Siempre he sido una persona que necesita amor, necesita cariño que nadie da. No cariño de un abrazo. Sino cariño de ese que necesitas toda una tarde, y toda una noche, para terminar de darlo. O tal vez una vida. Quiero, necesito, un cariño de verdad.
Hoy no he dejado de pensar en lo que siento. Sinceramente, no me hace gracia. Pero sí que me duele. Lo tengo ahí dentro, clavadito como una espina. Necesito decirlo, pero no se a quién. No quiero decirlo,, quiero olvidarlo, cerrar la puerta. Pero es imposible.
Esta semana a penas lo veré. Y tengo ganas de llorar. Llorar, ¡por un chico! Nunca, jamás en la vida, me ha pasado esto. Vale, mi vida ha sido corta. Pero...
Nada. No se va de mi mente. Ni un instante. Sus ojos, su boca única, su mirada. Sus besos de saludo. Esos besos que quisiera pensar que solo me los da a mí por alguna razón divina. ¿Por que me quiere? No, eso no sería un milagro. Es un imposible, directamente. Srta. Imposible.
¡Cómo me odio! Porque todo esto es un golpe bajo lanzado por mí. Estúpida es como me tendrían que llamar. Ahora comprendo el significado de El que te hará llorar será el único que podrá consolar tus lágrimas.
Este domingo estrenamos la obra "El sueño de una noche de Verano" y él no podrá venir. el estómago se me encoge. La mente se cierra y se me van las ganas de todo...
Ojalá pudiese olvidar, pero esto es diferente a todo lo demás. No siento lo mismo que siempre.
Te odio srto. ladrón.

domingo, 3 de mayo de 2009

o3.o5.o9

Creo que me he enamorado. ¿De quién? de quién jamás debí hacerlo. Es algo anti-natural. Nunca, jamás de los jamases se debe. ¡No es ético enamorarse de alguien como él! del que lo se todo, y él lo sabe casi todo de mí. Por eso mismo no es normal. Jamás debió serlo. conozco sus defectos, me ponen nerviosa muchas cosas de las que hace. Y en cambio me encanta que me abrace, que me bese (en la mejilla), que me hable.
No es guapo, pero tiene algo que hace que necesite verlo. Que necesite que me sonría, que me mire, que me tenga en cuenta. Y cuando se olvida de que estoy, siento como si no fuese nada para el mundo. Porque él parece haberse convertido en mi mundo. ¡Cómo lo odio!
No, no es nada justo que lleve dos años cantándole al amor, para que ahora él me lo devuelva así. No, no es justo. Otra vez a sufrir. ¿Por qué? Porque no pienso admitirlo, no pienso desperdiciar todo esto por un simple capricho. Porque es un capricho. Lo se. No me he enamorado y me tengo que colar precisamente de este chico. No, es un capricho de niña. Se pasará. Lo olvidaré, y seremos de nuevo amigos. Pero hasta entonces... ¿cuánto tendrá que pasar? Igual debería decírselo. Se que si no es amor de verdad, cuando lo digo, dejo de sentirlo. Pero la otra persona se cree que la sigo queriendo. Y yo no quiero eso. Es horrible.
No se por qué sigo creyendo en el amor, si cada vez me hace más putadas.

viernes, 13 de febrero de 2009

14.o2.2oo9

Dear Diary-log:

Hoy, es San Valentín. Y me siento sola. Precisamente porque no tengo nadie con quién pasarlo en especial. Sí, están mis amigos, pero en días como este, aun que sea una fecha comercial, es cuando más me duele la ausencia de lo que hace año y medio conocí. El amor. Lo extraño. Lo extraña mi alma. siento ganas de llorar, ganas de sumergirme entre sábanas y decirle al mundo que me deje en paz. Quiero gritar, correr, pero lejos. Quiero decirle al mundo que me siento sola, y que el mundo no me diga que estoy tonta.
Lo más doloroso de todo es que solo me puedo contentar con aporrear con ímpetu las dichosas y gastadas teclas que me ayudan a poner aquí mis frustraciones. Me siento mal, mal por tener envidia, envidia que ni siquiera se si es sana. Pero la tengo. Como envidio a mis amigas, a las que tienen a alguien con quién fundirse, alguien con quien poder construir malditas utopías de deseos quinceañeros. Alguien al que besar en momentos de desenfreno, de tristeza o alegría.
Es cierto, tengo buenos amigos pero, ¿qué diablos? Hace tiempo que me siento vacía. Siento que tengo tantas cosas dentro de mi, tantos sentimientos, palabras bonitas, que decir, que dar a alguien, que algún día explotaré. Y tengo ganas de que llegue ese día. Muchas veces me he sentido como una esponja. Absorvo y absorvo, pero ya no aguanto más, no aguanto tantas estupideces, tantos complejos que se doblan contra mí. Es una época dificil, como dicen muchas personas. Muchos adultos que, obviamente, ya pasaron por donde estamos ahora los de mi edad. Pero aun así me siento sola, siento que no puedo contarle a nadie mis penas, porque nadie tiene esa palabra que me ayudará a reponerme, sin llamarme tonta. Dios, cuando encontraré, no un amor, sino alguien al que poder contarle todo sin temor, alguien que me pueda ayudar, y que tenga un maldito hombro en el que pueda llorar sin consuelo, más que esa palabra que solo sabe.
Quiero llorar, llorar toda la noche, es lo que siento, lo que quiere mi corazón, pero tengo secos los ojos, y las ganas de seguir escribiendo esto a alguien que jamás lo leerá.
Me odio. Por hacerme sentir mal. Pero tengo que convivir conmigo. Y así es hasta el final de mi vida, y, según dicta mi religión, también despues.

Estoy cansada, quiero dormir, y la tristeza ya me ha congelado demasiado el corazón durante estos minutos de desahogo estúpido. Tengo la impresión de que, algún día, esto me servirá de algo.

Buenas noches.

domingo, 1 de febrero de 2009

o1.o2.2oo9

Dear blog-diary:
Primer día del mes. ¿Crees que será diferente? ¿Más desastroso? Improvable. La verdad es que espero que esta monotonía a la que tengo que llamar vida de un giro inesperado de 180º para bien, y me lleve por senderos aventureros. Porque, una vez sabes lo que va a pasar cada día, eso ya no es vivir, es rutina. Y yo rutina no quiero. Pero ya está aquí, me está abrazando, me da besos en las mejillas, y se está fundiendo en mí. Son pocas las cosas que rompen con la rutina, por ejemplo, las peleas.
Ayer discutí con una amiga. ¿Por qué? Sinceramente no lo se. Pero es que me iba a bajar la regla, y bueno, las hormonas son muy felices. La verdad es que me enfadé, no por el hecho de pelearnos, sino porque me llamó egocéntrica. A mí. Bien, todo el mundo piensa alguna vez en sí mismo, pero yo, que me desvivo muchas veces por la gente, que me callo, que lloro en silencio, porque quiero que los demás estén felices, que ayudo, que me preocupo, que colaboro. Bueno. El caso es que soy egocéntrica. Y también me llamó, entre líneas, proselitista. Bueno, en realidad no lo se. Pero creo que sí. Y hoy estoy frustrada. Dijo que si no creía lo de EGOCÉNTRICA, que se lo preguntase a las demás. Y yo hoy me pregunto, ¿qué he hecho yo para que piensen así? La verdad, ahora a la mente no me viene nada, pero es lo que suele pasar cuando te culpan de algo, tu mente se vuelve lenta, estúpida, amnésica conveniente. Hoy tengo ganas de llorar, y me han vuelto a salir las ansias por escribir un libro, o algo, no se, pero yo no tengo talento. No tengo la suficiente fuerza de voluntad como para poder darle al mundo algo tan bello como arte. No, de lo feo no sale lo bello... Me recuerdo a Marianela, protagonista de un libro que nos han hecho leer en el instituto este trimestre. La verdad, no lo recomiendo, a no ser que gusten los clásicos.
Y hoy me ha bajado la regla, maldita y bendita regla. Que cuando no bajas nos asustamos y cuando bajas nos cabreamos. La verdad es que somos muy indecisas. Me duelen los riñones, y llevo una depresion "mentruacional" de caballo. (¿por qué se dirá de caballo para decir algo grande? ejem...) Esto, que yo planeaba que fuese un diario, no es más que una estupidez, pero como se que nadie lo va a leer, puedo escribir lo que quiera. Aun que, ¿por qué diablos sigo escribiendo?

jueves, 22 de enero de 2009

22/o1/2oo9

Querido blog-diario:

La verdad es que hoy ha sido un día, mmmm... ¿Diferente? No se. He discutido con una de las personas más importantes que tengo ahora mismo en mi lista de personas importantes para mí. Pero no ha sido una discusión común, con gritos, insultos, más bien una discusión pausada, son sonrisas de por medio, incluso. Pero me siento realmente mal. Odio este tipo de "discusiones" porque nunca sabes si está enfadada contigo, o no.
Además he hecho la recuperación de física y química, que a mi juicio, todos los dichosos números cuadraban, y las fórmulas creo que me las sabía. Espero poder subir nota, porque me quedé muy descontenta con la nota del trimestre pasado.
Y otra vez te he vuelto a imaginar. Pasan cientos de días y tu rostro aun sigue latente en el mío. Tu calor todavía hace acto de presencia en mis manos, y en mis labios, y tus palabras aun siguen resonando en mis pabellones auditivos. Pero ya no tienen tanta fuerza, más bien cobran fuerza las estúpidas fantasías de fines de semana perdidos en la mayoría de edad y la inmensidad de una playa solitaria. ¡Joder! Como me gustaría que por una vez algun sueño dejase de ser tan estúpidamente inutil. Y es que tengo este corazoncito dispuesto a amar, grita el nombre AMOR por cada esquina del mundo, dispuesto a entregarse al primero que le conteste "aquí estoy". Pero no, no aparece, no hay nadie que sea capaz de unir esas dos palabras para mí y este corazón. Y tampoco quiero, ahora mismo, que nadie de aquí me vuelva loca. No se. Necesito cariños, abrazos, siempre los he necesitado, soy demasiado sentimental. ¿Soy demasiado diferente para que nadie me mire con ojos diferentes a los que resplandecen amistad?

Cada día me siento un poquito más sola. Y a la vez, cada día me acostumbro más. Y no se qué me da más miedo de las dos cosas.

lunes, 19 de enero de 2009

Dear diary:

Hoy, 19 de enero del 2009, empiezo oficialmente lo que será un rinconcito cargado de mis sensaciones, impresiones, sentimientos, frustraciones, etc. Vamos, un royo de blog que nunca leerá nadie, pero que me hace ilusión escribir. ¿Y qué mejor manera que empezar este absurdo lugar con mis sentimientos de hoy?
  • Hoy volví a pensar en los recuerdos. En todos esos momentos que no me dejan respirar en paz. Volví a pensar en él, en la distancia, en lo que podría haber sido si nada se hubiese interpuesto. Ningún kilómetro, nada. Ya hace un poco más de un año que con lágrimas en los ojos, el corazón en un puño nos dijimos adios atraves de unos pocos píxeles. Y aun siento dolor, querido blog. Me duele por que te quería, nos queríamos, porque sentíamos algo fuerte, lo se. Y no es una bobada de estúpida enamorada. Lo voy superando. Voy olvidando. Pero siempre vuelvo a pensarle. ¿Será porque soy una enamorada empedernida que siente cada sensación muy intensamente? Y luego la única manera de sentirme a gusto es escribiendo en otro blog textos que me vienen a la mente junto a esa cara, junto a esos labios por los que salieron esas palabras que me hicieron soñar. Oh, internautas, no sabéis cuánto echo de menos el sabor de un amor de verdad. La suavidad de las palabras del amor. El terciopelo de las cariñosas manos que acaricien mis mejillas con total ternura. Como echo de menos sentirme viva!!!