Querida Ana...
Hace tiempo que no te escribo, y lo siento, pero he estado tan ocupada tratando de no hundirme en la miseria terrible y oscura que hace tiempo temía que consumiría la espontaneidad de mi vida, transformándola en monótona. Y, ¿sabes qué? No lo he conseguido.
Me debato entre la realidad y la ficción. Sí, siempre me has dicho que vivo demasiado para mí y para mi supuesto mundo que no existe. Es una pena, ahí somos maravillosas, divinas, y somos queridas. Ni siquiera nos mandamos cartas para contarnos nuestras penurias...Bueno, si te sirve de consuelo, eso lo echo de menos cuando sueño con mi perfecto y genial mundo caótico y espontáneo...
Bueno, realmente, no te escribo para contarte mi mundo fantástico, no, te escribo para hablarte que hoy, por primera vez, me he sentido sola, muy sola, tan sola que creí morir de soledad. Y ni siquiera tuve lágrimas, solo el silencio de mi casa, solitaria, que me acogía. Temblé, eso sí, pero no hice, en aquel momento, ningún otro movimiento más a parte del lento parpadear. Si te soy sincera, poco tiempo estuve en ese estado de letargo semi consciente. Me dolía tanto el corazón, tenía hinchados los lacrimales, y ni siquiera era capaz de hablar. Mira, te escribo y todavía se me encoje el estómago.
¿Y sabes por qué? Porque en un momento, estuve pensando en todas las personas que me habían estado rodeando los instantes anteriores. Y a todas las han amado, las han querido, las quieren... Y yo... yo qué? Me he sentido como una hormiga miserable, un ser vagamente querido en ámbitos que cada vez me llenan menos. Yo me los tengo que llenar. Yo me quiero, pero necesito que me quieran. Que me abracen. Que me digan "Hoy estas guapa" o sencillamente "Eres guapa", o más simple "guapa" y sobre todo que me susurren, que me digan al oído "te quiero", conscientes del entramado de realidades absolutas que implican esas palabras.
En definitiva, necesito a alguien real, tangible, con el que pueda ponerme ñoña, infantil, alguien a quien le guste besar(me) y que jamás pare de hacerlo... Bueno, jamás... Ya sabes que no soportaría que siempre estuviese besándome... Que sepa distinguir los momentos. Y que cuando estuviésemos juntos, me quisiese como nadie me ha querido. Me quisiese a su manera, y a su manera me hiciese sentir una reina.
Pensé que era fuerte, Ana, que podía vivir sin la necesidad de un amor, pero me equivocaba. Y lo que más me duele, es que no tengo a nadie con quien soñar... No estoy enamorada. En el estómago no noto mariposas, noto vacío revoloteando. Estoy dolida. Ni siquiera puedo llorar. ¿Crees que estaré insensible para siempre? ¿Que soy incapaz de amar?
Ay Ana, no se. ¿Tú me quieres?
Necesito que me quieran.
Sentirme querida.
Yo te quiero.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)