viernes, 13 de febrero de 2009

14.o2.2oo9

Dear Diary-log:

Hoy, es San Valentín. Y me siento sola. Precisamente porque no tengo nadie con quién pasarlo en especial. Sí, están mis amigos, pero en días como este, aun que sea una fecha comercial, es cuando más me duele la ausencia de lo que hace año y medio conocí. El amor. Lo extraño. Lo extraña mi alma. siento ganas de llorar, ganas de sumergirme entre sábanas y decirle al mundo que me deje en paz. Quiero gritar, correr, pero lejos. Quiero decirle al mundo que me siento sola, y que el mundo no me diga que estoy tonta.
Lo más doloroso de todo es que solo me puedo contentar con aporrear con ímpetu las dichosas y gastadas teclas que me ayudan a poner aquí mis frustraciones. Me siento mal, mal por tener envidia, envidia que ni siquiera se si es sana. Pero la tengo. Como envidio a mis amigas, a las que tienen a alguien con quién fundirse, alguien con quien poder construir malditas utopías de deseos quinceañeros. Alguien al que besar en momentos de desenfreno, de tristeza o alegría.
Es cierto, tengo buenos amigos pero, ¿qué diablos? Hace tiempo que me siento vacía. Siento que tengo tantas cosas dentro de mi, tantos sentimientos, palabras bonitas, que decir, que dar a alguien, que algún día explotaré. Y tengo ganas de que llegue ese día. Muchas veces me he sentido como una esponja. Absorvo y absorvo, pero ya no aguanto más, no aguanto tantas estupideces, tantos complejos que se doblan contra mí. Es una época dificil, como dicen muchas personas. Muchos adultos que, obviamente, ya pasaron por donde estamos ahora los de mi edad. Pero aun así me siento sola, siento que no puedo contarle a nadie mis penas, porque nadie tiene esa palabra que me ayudará a reponerme, sin llamarme tonta. Dios, cuando encontraré, no un amor, sino alguien al que poder contarle todo sin temor, alguien que me pueda ayudar, y que tenga un maldito hombro en el que pueda llorar sin consuelo, más que esa palabra que solo sabe.
Quiero llorar, llorar toda la noche, es lo que siento, lo que quiere mi corazón, pero tengo secos los ojos, y las ganas de seguir escribiendo esto a alguien que jamás lo leerá.
Me odio. Por hacerme sentir mal. Pero tengo que convivir conmigo. Y así es hasta el final de mi vida, y, según dicta mi religión, también despues.

Estoy cansada, quiero dormir, y la tristeza ya me ha congelado demasiado el corazón durante estos minutos de desahogo estúpido. Tengo la impresión de que, algún día, esto me servirá de algo.

Buenas noches.

No hay comentarios:

Publicar un comentario