Dear blog-diary:
Primer día del mes. ¿Crees que será diferente? ¿Más desastroso? Improvable. La verdad es que espero que esta monotonía a la que tengo que llamar vida de un giro inesperado de 180º para bien, y me lleve por senderos aventureros. Porque, una vez sabes lo que va a pasar cada día, eso ya no es vivir, es rutina. Y yo rutina no quiero. Pero ya está aquí, me está abrazando, me da besos en las mejillas, y se está fundiendo en mí. Son pocas las cosas que rompen con la rutina, por ejemplo, las peleas.
Ayer discutí con una amiga. ¿Por qué? Sinceramente no lo se. Pero es que me iba a bajar la regla, y bueno, las hormonas son muy felices. La verdad es que me enfadé, no por el hecho de pelearnos, sino porque me llamó egocéntrica. A mí. Bien, todo el mundo piensa alguna vez en sí mismo, pero yo, que me desvivo muchas veces por la gente, que me callo, que lloro en silencio, porque quiero que los demás estén felices, que ayudo, que me preocupo, que colaboro. Bueno. El caso es que soy egocéntrica. Y también me llamó, entre líneas, proselitista. Bueno, en realidad no lo se. Pero creo que sí. Y hoy estoy frustrada. Dijo que si no creía lo de EGOCÉNTRICA, que se lo preguntase a las demás. Y yo hoy me pregunto, ¿qué he hecho yo para que piensen así? La verdad, ahora a la mente no me viene nada, pero es lo que suele pasar cuando te culpan de algo, tu mente se vuelve lenta, estúpida, amnésica conveniente. Hoy tengo ganas de llorar, y me han vuelto a salir las ansias por escribir un libro, o algo, no se, pero yo no tengo talento. No tengo la suficiente fuerza de voluntad como para poder darle al mundo algo tan bello como arte. No, de lo feo no sale lo bello... Me recuerdo a Marianela, protagonista de un libro que nos han hecho leer en el instituto este trimestre. La verdad, no lo recomiendo, a no ser que gusten los clásicos.
Y hoy me ha bajado la regla, maldita y bendita regla. Que cuando no bajas nos asustamos y cuando bajas nos cabreamos. La verdad es que somos muy indecisas. Me duelen los riñones, y llevo una depresion "mentruacional" de caballo. (¿por qué se dirá de caballo para decir algo grande? ejem...) Esto, que yo planeaba que fuese un diario, no es más que una estupidez, pero como se que nadie lo va a leer, puedo escribir lo que quiera. Aun que, ¿por qué diablos sigo escribiendo?
Primer día del mes. ¿Crees que será diferente? ¿Más desastroso? Improvable. La verdad es que espero que esta monotonía a la que tengo que llamar vida de un giro inesperado de 180º para bien, y me lleve por senderos aventureros. Porque, una vez sabes lo que va a pasar cada día, eso ya no es vivir, es rutina. Y yo rutina no quiero. Pero ya está aquí, me está abrazando, me da besos en las mejillas, y se está fundiendo en mí. Son pocas las cosas que rompen con la rutina, por ejemplo, las peleas.
Ayer discutí con una amiga. ¿Por qué? Sinceramente no lo se. Pero es que me iba a bajar la regla, y bueno, las hormonas son muy felices. La verdad es que me enfadé, no por el hecho de pelearnos, sino porque me llamó egocéntrica. A mí. Bien, todo el mundo piensa alguna vez en sí mismo, pero yo, que me desvivo muchas veces por la gente, que me callo, que lloro en silencio, porque quiero que los demás estén felices, que ayudo, que me preocupo, que colaboro. Bueno. El caso es que soy egocéntrica. Y también me llamó, entre líneas, proselitista. Bueno, en realidad no lo se. Pero creo que sí. Y hoy estoy frustrada. Dijo que si no creía lo de EGOCÉNTRICA, que se lo preguntase a las demás. Y yo hoy me pregunto, ¿qué he hecho yo para que piensen así? La verdad, ahora a la mente no me viene nada, pero es lo que suele pasar cuando te culpan de algo, tu mente se vuelve lenta, estúpida, amnésica conveniente. Hoy tengo ganas de llorar, y me han vuelto a salir las ansias por escribir un libro, o algo, no se, pero yo no tengo talento. No tengo la suficiente fuerza de voluntad como para poder darle al mundo algo tan bello como arte. No, de lo feo no sale lo bello... Me recuerdo a Marianela, protagonista de un libro que nos han hecho leer en el instituto este trimestre. La verdad, no lo recomiendo, a no ser que gusten los clásicos.
Y hoy me ha bajado la regla, maldita y bendita regla. Que cuando no bajas nos asustamos y cuando bajas nos cabreamos. La verdad es que somos muy indecisas. Me duelen los riñones, y llevo una depresion "mentruacional" de caballo. (¿por qué se dirá de caballo para decir algo grande? ejem...) Esto, que yo planeaba que fuese un diario, no es más que una estupidez, pero como se que nadie lo va a leer, puedo escribir lo que quiera. Aun que, ¿por qué diablos sigo escribiendo?
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