Querida Ana:
¿Nunca has odiado algo, te has arrepentido, y al instante siguiente estabas regocijándote de todo lo que eso te ha dado? Es tan contradictorio que ni siquiera se explicarlo. Me siento tan compleja... Y a la vez tan simple. ¿Sabes qué he descubierto? Que los sentimientos no son más que el flujo de energía entre dos (o más) personas. Eso hace que caiga un mito, que caigan mis palabras y no sirva de nada lo que escribo. Ana, me siento frustrada. ¿Crees que todo esto no es más que física y química de nuestro cuerpo?
Era todo más hermoso cuando lo atribuíamos al alma y al aura de cada uno. Eso sí que me hacía sentir especial. No se si me captas, creo que la realidad de las personas me frustra, me enoja, me sorprende, incluso me gusta. ¡Ves! Soy muy compleja. ¿Eres tú tan compleja? Seguro que también, pero posiblemente lo lleves mejor que yo.
Tal vez te preguntes por qué. Es sencillo, estoy conociéndome y este camino no es nada cómodo. He notado mi corazón contraerse de dolor mientras mi cerebro solo quería contraer mis músculos para sonreir. ¿Por qué? He estado amando, perdón, he estado compartiendo un flujo de energía con una persona y a la vez no quise hacerlo.
Tan pronto me despojo de mi humanidad en secreto como vuelvo a mis cavales para desentrañar cómo ha sucedido esto. Y es que me ocurre a menudo. No se si en esto tú me seguirás. ¿Me sigues?
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