sábado, 18 de diciembre de 2010

Bienquerida Ana;

Se que me voy a repetir de nuevo. Pero la sensación de la anterior carta hoy ha vuelto a hacerse palpable. Y todavía se siente, mientras escribo casi a oscuras, mientras escucho de entre el silencio de mi casa el rasgar del boli. Ese sonido inexistente, que me acompaña a todas partes. Sí, estoy de nuevo sola. Es muy triste, Ana, muy triste. Hace poco leí una reflexión de un tipo anónimo que decía que cuando nos sentimos deprimidos por no tener pareja, no es del todo eso la causa de nuestra depresión, sino el temor a permanecer por siempre en esa soledad. No se si discrepo o estoy de acuerdo... solo la planteo.

Sabes que soy una chica que siempre ha necesitado abrazos, besos, palabras bonitas, que se pongan ñoña con ella y tonteen como si fuese una niña pequeña... Y últimamente todo se está tornando al revés... Dentro de lo que cabe. Bueno, en realidad es solo al revés al tontear. O quizá ni eso. Estoy confundida. Nada es ñoño, nada es inocente a mi alrededor... Quizá sea mi culpa, busco algo que no profeso. Me he ganado la faceta de pervertida sexual. ¿Por qué? Me incitan. Quizá tenga poca personalidad, o quizá mi mente esté tan asexuada por lo que me rodea que ha dejado de luchar contra ello... O yo que se.

Y sin embargo, todas las palabras sexuales, todas las insinuaciones, al final no son más que bromas... Que a mí me dan ganas de decir 'dejate de palabrería y ven aquí a hacerte hombre'... Me quedo con las ganas. Por no perder lo que tengo hasta ahora... Aunque no se si quiero que se me insinúen y me digan cosas... extrañas, a que se me ignore. ¿Tú qué preferirías?

Desde luego, esta es la peor carta que te he escrito.
Te quiere:

tu ninfómana social.

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