Ana, mi querida Ana, la oreja (o el ojo) que escucha (lee) mis pensamientos:
Me siento fatal, hoy es un día excesivamente inestable para mí. Aunque por curioso que parezca, he pasado por mil estados emocionales diferentes menos por cualquiera que tenga algo que ver con la alegría o la euforia.
La verdad es que hoy he sentido algo que jamás pensé que llegaría a sentir en semejante tamaño por esa persona. No me considero celosa, bueno, muy celosa. Pienso que si la gente está a tu lado es por que quiere. Realmente, yo no obligo a nadie a que esté a mi lado, y por lo tanto, no quiero que me obliguen a ello. No me gusta atarme, o comprometerme, pero cuando lo hago, lo hago hasta el final. Y puedo estar hablando de grandes compromisos, como quizá una relación, o de pequeños, como el quedar con alguien para algo. Y algo que no me gusta, es que me dejen tirada. Ana, me han dejado tirada. ¡Mi mejor amiga!
¿Por quién? Adivínalo. Por su novio.
En situaciones como estas, en las que alguien muy cercano a mí tiene alguien por quien reemplazarme, me siento sola, triste, abatida, olvidada. Lo gracioso es que enrabiada también. ¿Sabes por qué? Porque no tengo a alguien con quien remplazar a esas personas a la vez, y que les duela lo que a mí.
En situaciones como estas, me siento triste, sí, pero también maligna, vengativa, furiosa.
Ni siquiera me ha preguntado a la hora de cambiar un plan de día, no se ha molestado en decirme si me parecía bien. Sencillamente lo ha cambiado para ver a su novio, y me he enterado porque lo he preguntado. Y me lo ha dicho, sin el menor sentimiento de culpa. Me lo ha dejado caer.
Y yo ahora me pregunto ¿Si me voy? ¿Si la dejo? ¿Me echará de menos? No, lo tendrá a él. Soy el apéndice de su cuerpo ahora mismo, como todos los demás. Yo quiero tener, en estos momentos, a alguien que haga que los demás sean un apéndice... Bueno, no, no sería capaz. O al menos eso creo. No sería capaz de cambiar un plan, de dejar a alguien tirado, si de verdad me importa, por ver a otra persona que también me importa. ¿Sabes lo que haría yo? Intentaría mezclarlo, Ana. ¿O no es posible? Yo le conozco a él. No pasaría nada. Hacíamos lo que tníamos que hacer, y luego yo ya me iba. Nadie dejaba tirado a nadie.
Pero es más facil quererlo todo de algo. No pensar en el otro bando. Es más facil aniquilar las tropas ajenas sin preguntarse si algún soldado del bando contrario tendrá hijos, o una mujer, o simplemente alguna clase de familia que lo eche de menos.
Y sin embargo, Ana, yo a esa amiga, no puedo dejarla tirada, por mucha rabia y ganas de 'venganza' que me llenen, no puedo. La quiero demasiado para eso. Lo que me duele, es que al parecer, ella a mí no. Y que todas sus palabras de buena amistad, al contrario que las mías, en estos momentos me parecen huecas y falsas. ¿Fui un bastón hasta que se operó del corazón?
Ana, quiero tenerte a mi lado para no sentir que estoy sola.
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